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Malcolm_LaRondeur_05Tal vez la razón por la que escalar es tan adictivo y crea tanta energía y emoción, sea cuando nos desafiamos a nosotros mismos y vamos más allá de lo que antes creíamos posible, perdiendo el control sobre las emociones que rigen nuestras pequeñas vidas. Nos sentimos realmente vivos, la sangre bombea felicidad a nuestro cerebro y con frecuencia a nuestra boca. Esto ocurre cuando hemos ido al límite de nuestras posibilidades, cuando hacemos movimientos de escalada que realmente nos han sorprendido. Este momento mágico, cuando gestos difíciles de pronto nos salen, y parecen sencillos, es la base de la motivación en la escalada. Algunos escaladores tienen este sentimiento cuando se “les escapan” los pies y logran controlar la puerta o balanceo poniendo los pies de nuevo sobre la pared, y de alguna manera son capaces de sobreponerse a la situación. Otros, sin embargo, cuando son capaces de agarrarse a semimposibles agarres , y como por arte de magia, pueden tirar de ellos. Estas experiencias van dictando en nosotros los aspectos que debemos entrenar más y el estilo de escalada que más nos gusta. En ambos ejemplos la conclusión es clara,; lo primero que tenemos que fortalecer como escaladores son nuestros dedos y brazos, y lo segundo, es la necesidad de equilibrio y necesidad de hacer permanecer nuestros pies en contacto con la pared el mayor tiempo posible. Pero la conclusión es errónea. Elegir entrenar los aspectos que más satisfacciones nos dan limita nuestro potencial. Es cierto que los dedos pueden y deben entrenarse, debemos centrar buena parte de nuestros esfuerzos en este vector y cuanto más fuerte uno está más tiempo debe dedicar a entrenarse. De forma inconsciente limitamos nuestras escaladas con demasiada frecuencia a aquellas que se nos dan bien, confirmando con ello nuestras creencias o gustos. El estado mental durante escaladas cortas tiene que ser agresivo y tiende a ser impaciente, por el contrario, escaladas más largas requieren resistencia basada en la optimización de la técnica de escalada, acompañado de grandes dosis de calma y paciencia y atención. Pero para ser un escalador completo es necesario un corazón feliz, dedos de acero y buena técnica de pies.

Un corazón feliz.

Si no te sientes muy feliz cuando escalas, entrenas o compites, no sólo pierdes tu tiempo sino que también te sientes físicamente pesado. Este sentimiento de pesadez, que podemos denominar falta de motivación, te hace ir relajado y no hacerlo lo mejor posible, con lo que no le estamos dando a nuestro cuerpo el suficiente estímulo para adaptarse a la nueva forma que queremos obtener, impidiendo así el progreso. Si por el contrario, eres una persona triste, alguien que se pone excusas ante cualquier situación desde el principio , también empiezas a serlo cuando escalas. La escalada no te hará una persona feliz. Puedes evitar o cambiar situaciones que no te hacen sentir satisfecho, pero eso depende de ti. Si necesitas cambiar algo en tu vida hazlo, esos factores no cambiarán por ti. Recuerda que el mundo no gira a tu alrededor, cuanto antes lo asumas antes serás feliz.

Dedos de acero.

Vemos a escaladores muy fuertes de vez en cuando por The Climb., Escalada Indoor Madrid. Por supuesto que cada uno elige los bloques que mejor se le dan, pero cuando vemos a “Aníbal”, nombre ficticio, como es capaz de aguantar cuando se le van los pies, agarrado de un solo brazo de un canto invertido, parando la puerta, y siendo capaz de volver a colocar los pies con suavidad, despacio y de manera controlada para ir bloqueando de un brazo al siguiente canto, nos recuerda a quienes observamos la importancia de tener dedos de acero (o cuando los agarres imposibles se convierten en cazos). Los modernos métodos de entrenamiento, están basados en la siguiente afirmación:”si pongo mis dedos más fuertes podré agarrarme de cantos más pequeños”

Buena técnica de pies.

Muy a menudo escalamos con personas que están más fuertes que nosotros porque la genética así lo quiso. Raras veces nos fijamos en quienes a base de repetir, observar y poner mucho empeño en ellos, son capaces de moverse como pez en el agua por bloques mucho más duros que los predeterminados por los genes. Ellos, los desapercibidos maestros del movimiento, son capaces de colocar su centro de gravedad en el punto exacto donde la fuerza es menos determinante que la técnica. Explorar el propio centro de gravedad, utilizar los mejores pies de gato del mercado y ser consciente de la importancia de utilizar todo el cuerpo, es una obligación si queremos mejorar como escaladores y deportistas.

Limitaciones.

Uno de los factores que más nos limitan es la fuerza. Hay que trabajarla de manera constante, haciendo dominadas, rutinas de suspensiones y pensando que Roma no se construyó en un día, la paciencia y el trabajo duro bien hecho siempre dará resultados. Debemos aceptar que si no podemos permanecer de un agarre no podremos tirar de él y que si no podemos tirar de un agarre de nada nos sirve poder quedarnos de él. Básicamente la función de los dedos es hacer que nos quedemos de los agarres de manera estática mientras los brazos y la musculatura del tren superior estabilizan nuestro cuerpo para que los pies nos muevan hacia arriba.

Todo esto puede parecer una compilación de ideas inconexas, pero propongo que los fuertes aficionados a los desplomes empiecen a utilizar sus pies y que los menos fuertes, aficionados a las placas empiecen a utilizar sus dedos. Y a los que no tienen el corazón feliz que prueben la escalada.

The Climb

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